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GIL ENTRA EN EL SEGMENTO DE LA PULVERIZACIÓN

GIL lleva más de un año desarrollando un nuevo proyecto empresarial para ampliar su oferta de equipos y entrar de lleno en el segmento de la pulverización, una demanda de sus distribuidores y clientes que encaja perfectamente con su catálogo de equipos para trabajo de suelo y siembra. La utilización de tratamientos contra malas hierbas en segmentos como la siembra directa, o la necesidad de tratar los cultivos tras la nascencia y de aplicar abonos nitrogenados líquidos, etc., hace que los pulverizadores sean un equipo cada vez más demandado y utilizado en el campo.

Julio Gil Agueda e Hijos, una empresa nacional que ha sabido crecer y llegar a medio mundo gracias a su espíritu dinámico y emprendedor, no ha dudado en responder a este reto y ya tiene disponibles sus primeros equipos de pulverización GIL, con el modelo denominado Teleno (todos sus nuevos modelos llevarán nombres de montañas), que presenta en Valladolid del 4 al 7 de febrero en la cuarta edición de la feria Agraria, un excelente escaparate de maquinaria en el que lanzar estos nuevos equipos.

Desde el punto de vista técnico, los pulverizadores GIL cuentan con mandos eléctricos Arag, bombas Bertolini, e incorporan de serie el plegado, la suspensión y la elevación hidráulicas, así como el incorporador de producto y todos los accesorios obligatorios que exige la normativa CEE. Como vemos, GIL ha creado esta nueva gama Teleno con los mejores materiales y la tecnología más fiable y duradera para ofrecer pulverizadores que responden a la imagen de marca de la compañía.

En Agraria 2015 los agricultores, clientes y distribuidores de GIL tienen una gran ocasión para conocer estos equipos, verlos y comprobar sus altas prestaciones, con una relación calidad/precio que hará a los pulverizadores GIL muy atractivos en este competitivo segmento del mercado.

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TRANSACCIONES MUNDIALES DE TIERRA

Entre 2001 y 2011, según el Okland Intitute de California, algo más de dos millones de kilómetros cuadrados de campo, una superficie ligeramente mayor que la de Méjico, fueron vendidos o alquilados en Estados en vías de desarrollo a Gobiernos y empresas de los países ricos. En 2010, el Banco Mundial consiguió identificar (las transacciones se cierran con mucha discreción) negociaciones para hacerse con 450.000 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la de Suecia. El 70% del total, en África. La tierra ha dejado de ser un bien que pasaba de padres a hijos y que poseía un significado cultural, a convertirse en un instrumento financiero más. De hecho, una nueva generación de inversores institucionales-Hedge Funds, instrumentos de capital riesgo, fondos de pensiones e incluso universidades de élite como Harvard o Vandelbilt, están utilizando los campos con el mismo afán especulativo que utilizarían con el oro o las divisas. Al usar esta estrategia, la compra de tierras se ha globalizado y ha pasado de África a afectar también a Europa y Estados Unidos.